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5 cosas que demuestran que ya vas “madurando” en el camino de ser médico

Publicado en Opinión de Medicasos

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1) La falta de ortografía; tan necesaria como el paracetamol en la fiebre.

En el expediente clínico:

A veces, solo a veces, he leído cosas como: “solusion glucosada, antescedentes personales, apendisitis, no hevacuo”; y sí, en el gremio médico si importa ser un erudito en la redacción del expediente clínico, recuerde que es su instrumento (como están las cosas hoy en día) legal para defenderse; instrumento legal para comunicarse con otros médicos y, su instrumento o “bitácora” de lo que hacemos o no al paciente.

Las recetas:

Claro, el de la farmacia, la paciente y sus familiares, tienen que tener la obligación de entender al pie de la letra las indicaciones:

1) Administrar 2 sol, en 4 hrs x 3 d en mañana, con comida y malestar

¡¿Qué carajo quisiste escribir?!

Ojalá no sea warfarina o sildenafil lo que recetes.

Las indicaciones para enfermería:

“CGE, SVP, TA, Oxígeno, Dxtx, REPORTAR”

¿En serio?

2) Lees “las letras chiquitas”, te importan las imágenes de los artículos, lees más de 3 bibliografías, lees la bibliografía de la bibliografía.

En medicina, no existe un “eso no lo van a preguntar” o un “¿eso viene en el examen? O un  “eso no es importante”.

Las personas que nos dedicamos a diagnosticar y tratar (es decir, la mayoría de los que están leyendo esto) sabemos que un paciente no es un examen, no es un “esto no le va a pasar” o un “esto no puede existir en el”.

A veces, muchas veces, casi siempre, lo que hace la diferencia entre que seas un Dr.House o un Dr.Riviera de los simpsons, son esas partes que “no se te hicieron importante”.

3) El quedarte un tiempo más en el hospital no te quita la gana de seguir viviendo y renunciar a todo.

Llegas a las 9 y esperas con ansia las 12 para irte a comer, divertir, echar la chela al final del día.

Llega el internado y esperas a que sean las 3, la curación se termine, la cirugía acabe, no haya ingresos y todo para poder irte del hospital.

Llega el erre uno y “pides al creador” que a tu erre más no se le ocurra darte clase o preguntarte sobre un paciente.

Pero ¡sorpresa! Tienes a un paciente que te “llega al alma” “que simpatizas con el” “que despierta ciertos sentimientos para contigo”; esperas con ansia el resultado de su EKG, de su química, de su estudio de imagen, todo, todo por que quieres saber el diagnóstico para así poder aplicar lo que leíste en la carrera, así poder tratarlo, así poder dejar que vaya a casa con la novia, la esposa, el hijo, el padre el perro…

Te das cuenta, que tu estudiante no hizo el tacto que le encargaste y el señor de 80 años no hace del baño desde más de 3 semanas; te das cuenta que el interno dejo la gasometría de la señora de 29 años, madre de una hija de 1 mes y que tiene neumonía, y que va empeorando; te das cuenta que el reloj marcan las 6 y tu sales a las 3… pero eso no importa, por que para ti, en ese momento, importa la pequeña, la diminuta, la no especial, la cualquiera, la otra, la simple vida (por que eso demuestra alguien que abandona su puesto para irse a “comer”) que estas cuidado.

4) Aceptas y con orgullo sabes decir: no se.

Te preguntan y la clásica respuesta es: no lo leí, no me acuerdo y en cuanto a pendientes es: si lo hice pero se perdió, no me lo pidió, se lo encargué al erre menos pero no lo hizo, al interno tiene la culpa.

Decía mi abuela, para ser una persona de bien, hay que aceptar las consecuencias de los actos, así que, deja de dar pretextos, es mejor decir no se a inventar la creatinina de 0.9 en el renal crónico; a decir uresis por sonda, cuando ni quiera sabes que tiene; pVC de… mm. 8.

Y si no lo leyó, diga, no se doctor ¿me enseña? (aquí entren los comentarios de que la mayoría de los médicos no tienen cabeza para soportar que alguien les pregunte. Y sí, les creo).

Lo mejor, haz las cosas que te tocan y así no tendrás que mentir.

5) Tu máximo logro del día no es cuanto haces si no cuanto logras.

“Piso lleno”, “acá durmiendo después de 20 ingresos”, “terminando las 40 notas”, “con mil pendientes pero sonriendo”, “tanto que estudiar pero yo con actitud”

Que es cierto que tenemos la necesidad innata de demostrar cuanto trabajo hacemos; demostrar que en el hospital que estudiamos es una fuente inagotable de pendientes y cosas por realizar y que aun así tenemos el poder de vernos y sonreír y de que el mundo sepa que eres la máxima expresión de dedicación y fuerza…

No, lo que vale la pena al final del día es un: “Juan se va a casa después de 50 días, Martha se va a cenar hoy después de la neumonía severa de la cual enfermó, Don Pedro me dijo gracias doctora, Pepe me abrazo y me dijo, la quiero”.

Y no, no se trata de escribir en todas las redes sociales lo mucho que te quieren. Se trata de describir como haces tan bien tu trabajo que al final del día lo que cuenta es un: “gracias doctor”.