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La bata blanca que llevo toda mi vida.

Publicado en Opinión de Medicasos

 Bata blanca

Cuando era estudiante, portaba glorioso y de manera casi sublime mi uniforme. Bata impecable, zapatos bien lustrados, pantalón bien planchado, camisa blanca, una buena corbata y encima la mejor actitud para estudiar y aprender.
Llegar a la escuela y estudiar con el uniforme limpio. Salir de la escuela, tomar el bus, tomar el sistema de transporte colectivo metro, dormir parado, con ojeras, con el cabello peinado a manera tal que era parecido a una célula dendrítica, pero eso sí, mi bata impecable.

Pasaron los días y caminaba por las calles cual estrella resplandeciente de color blanco; imaginen, llegar a comer al puesto de tacos, al puesto de ensaladas; al restaurante a la vuelta de la esquina. Siempre, siempre de blanco. ¡Pero que orgullo el mío y de mis compañeros!

Llegue al internado y el blanco se volvió una parte más de mi dermis ¡Carajo! cuantas lluvias, charcos, aves, tubos, banquetas, salsas, sopas y cuanto condimento o accesorio de cuanto color se imaginen evitamos mi bata y yo.

Llegue a la residencia, ese lugar mágico en donde todo empieza y termina de maneras casi impensable. Ir de blanco por la vida. No me imaginaba mas que el uso de mi bata para todo lo posible: como almohada, como cobija para el frío, como cubierta de las botanas y bebidas que escondíamos de todos (aclaro, no bebidas alcohólicas), para todo.

Entonces pasó, tuve rotaciones fuera de mi hospital. En otros lugares en donde el ir vestido de civil cualquiera era permitido siempre y cuando se usara bata dentro del hospital… Dentro del hospital.
Iba al banco, a comer, a las librerías y veía a cuanto médico estudiante podían mis ojos captar. Todos iban de blanco, con batas relucientes y brillantes. Me creaba una sonrisa saber que eso pasaba.
De repente, con mas ojo y oído “clínico” notaba y escuchaba ciertas cosas. Cosas como “recibí al bebe y mi pijama se ensució, tuve que ponerme esta bata y salir de ahí para comer”; “ayer llego un paciente con tuberculosis, expectoraba “años” y me tosió sangre, mira”; carajo, la meningitis de ayer estaba “perra”, no había visto un caso por listeria”; “tuve que ponerle el catéter en menos de 5 minutos, deberías de ver como quedo esta bata después de la reanimación, ojalá no se infecte”.

Entendí y comprendí por que en algunos lugares el civil era permitido; por qué en España el médico llega y se viste de pijama en todo el hospital de diferentes colores para reconocer de donde es; por qué en muchos lugares ir por la vida con la bata blanca a todos lados era penado y multado.
Entendí y no tiene que ver con la edad, con la madurez, con esas cosas que “se ven mal”, no, no es por eso.
Entendí que la bata debe ser exclusiva para el hospital, entendí a su máxima expresión la palabra fomite, entendí que combinar carne, vino y bata no es una buena opción, entendí cuanto es posible contraer en el metro de la ciudad, llegar con un paciente con anemia aplásica,que tenga 0 neutros o 1 leuco, paciente con leucemia, con VIH/SIDA y trasmitirle hasta el mas raro espécimen; entendí que no te ves bien, no te ves mejor, no te reconocen por la bata si no por el hecho que vas de blanco, entendí que puedes doblar la bata, guardarla y sacarla cuando es necesario, entendí que es mejor llevar un suéter en épocas de frió que llevar la bata, entendí que es mejor llevar la camisa con la corbata “no alineada” que llevar la bata a todos lados, entendí que mejor uso una sabana y cuelgo la bata, entendí que la bata es para el hospital y no para la vida diaria.
Entendí cuanto paciente no se infecta o se puede infectar por esa simple acción de llevar mi bata a todos lados.
Entendí que puedo llevar la bata en mi vida pero no necesariamente fisicamente.
“Se es médico por lo que se vive y se hace, no por lo que se lleva puesto”.

Esperamos sus opiniones.