Mi primer día de Internado
Son las 7 de la mañana, es mi primera guardia como Médico interno de pregrado, llego al hospital, mi primer servicio es urgencias, se como caminar, se a donde dirigirme pues ya había visitado el hospital para saber donde quedaban los diversos servicios, ya conocía la famosa “mipera” ya había conocido a mis compañeros que iban de salida por que ya se acababa su año, en mi mente ya cargaba comentarios de todo tipo: ¡Uyyy en lo que te metiste! ,”Muy mal hospital, te tratan mal, no te enseñan”, “Excelente hospital, todo depende de tu actitud”; así que en cierta manera iba confiado, con los nervios y las emociones aumentadas de intensidad, culpa de las experiencias nuevas que me esperaban pero ¿qué podía pasar? Llevo los conocimientos frescos, siempre contestaba bien en el salón además, ya había ido al hospital, ya conocía cierta parte de la rutina, ya conozco como tratan a los internos, a los residentes así que nada ni nadie me va a echar a perder mi primer día..
Cruzo la “toco” donde escucho a las madres que acaban de tener a su bebe, “algún día me tocara ahí” pensé.. llego a urgencias y observo a enfermeras por aquí, médicos por allá pacientes quejándose de dolor, otros durmiendo, la sala de espera llena, un herido por proyectil de arma de fuego por aquí, una sutura por allá, cuando de repente se escucha al fondo “paciente en paro”, todos corrían hacia la sala de choque (cabe señalar que yo cargaba felizmente mi mochila) me asome a la sala en donde estaba toda la gente y de repente: Tú, -¿Eres interno?- sí – conteste, -rápido toma las muestras, pon una sonda Foley, tómale un electrocardiograma, una gasometría, tipa y cruza 6 concentrados eritrocitarios- pero –conteste- apúrate! Me grito un médico, deje mi mochila y de repente me di cuenta de algo: ¡No sabía donde estaba todo el material!!! Iba de un lado a otro, ¡disculpe señorita ¿dónde esta el material?- le pregunte a une enfermera- ¿señorita? Soy enfermera doctor y no, no se donde esta el material, claro eso era una completa mentira, ¡doctor! ¿dónde esta todo lo que le pedí? ¿acaso es usted un inútil? Como pude conseguí las cosas, la gasometría no la pude obtener, la muestra se me coagulo, el paciente.. falleció..
Me sentí tan mal, me sentí un completo inútil, me tuve que sentar en un banco que estaba en la esquina.. ¿Doctor ya tomo el EKG del otro paciente? ¿Ya hizo la curación del pie diabético? Por cierto hay una sutura en la sala 1, de cráneo.. apúrele por que esta grande y esta sangrando… No tuve tiempo de descansar, me apure, fui a buscar las cosas cuando de repente se escucha una voz en tono alto: ¿Dónde esta mi electrocardiograma?!!!! – diablos, pensé, tu!! ¿dónde esta lo que te pidieron? –señalándome- no lo he tomado doctor - ¿pues que esperas? En tono despectivo, voy doctor le dije, en un momento voy.. como pude saque los pendientes, todos mal cabe mencionar, estaba ya cansado y cual fue mi sorpresa cuando voltee a ver el reloj y apenas había transcurrido una hora.. ¡Una hoooora! .. Me apresure y encontré al doctor, donde, infantilmente le pregunte ¿puedo ir a desayunar? Cual fue mi sorpresa cuando con una sonrisa y unos ojos con mirada amenazante me contesto: Ni si quiera yo e ido a desayunar…
Así transcurrió el día, la noche, con cientos de pendientes, miles de regaños, siglos de humillaciones, con hambre, frio, miedo, temor, tristeza… ¿qué hago aquí? Me pregunte, esto no esta en los libros, me conteste, esto esta mal, no sirvo para esto, me reproche, ¿me habré equivocado? Estaba a punto de sufrir esa pequeña crisis existencial cuando una nueva voz.. ¡doctor! Otra sutura.. camine cabeza abajo, hombros abajo, derrotado, cual sueño aplastado, cual esperanza pisoteada.. alce la mirada y era una señora, grande de edad, 78 años, tenía una herida en la frente de unos 6 cm de largo y unos 3 cm de profundidad, lagrimas brotando haciendo una mezcla con el tinte rojo de la sangre que recorría su rostro, sin quejarse, con la mirada llena de miedo, con el cuerpo tenso.. ¿Qué le ha pasado señora? – lo dije con tono molesto, cansado, fastidiado- nada hijo, nada, solo cúrame para irme a mi casa antes de que llegue mi hija, ¿por qué la prisa señora? ¿Se ha cortado usted sola? ¿se ha caído? No hubiera yo mencionado esas palabras por que pareciere que active el detonante oculto de la tristeza profunda que llevaba la señora, Mi hija me va a regañar por que es la 3era vez que me caigo y ella pierde tiempo en venir a verme al hospital.. ¿Qué clase de señora puede decir eso? ¿Qué clase de hija puede pensar si quiera eso? Me inundo una ira, un rencor, un enojo pero a la vez lastima, tristeza, quería llorar, quería gritar de coraje, quería decir tanto, creo yo que fue la combinación de todo lo vivido en la guardia, fue la impotencia de todo.. Limpie a la señora, la suture, le dedique el tiempo que fue necesario, al terminar le explique que tenia que ver a un médico para ver las causas de sus caídas, que no estaba bien que se quedara sola en casa, le dije que se cuidara.. la deje descansando unos minutos, tome mis cosas y acudí a trabajo social, explique lo sucedido, se comunicaron con la hija, se giro un reporte de mala atención a personas grandes, firme los documentos y regrese con la señora… las palabras siguientes me han marcado toda la vida, hicieron que yo continuara mi internado, que yo me hiciera lo que el día de hoy soy: Hijo mío, gracias por todo, me has hecho sentir bien, gracias por ser un ángel aquí en este lugar de gritos y dolor, gracias por no haberme regañado, siempre me regañan, gracias por ser tan humano, por que yo vi tu mirada, vi tus ojos llenos de tristeza y aun así me has tratado como alguien de mi edad se merece.. gracias doctor…. El corazón se me destrozo, mi alma mi esperanza mi animo estaba en su punto, no me importaba ya nada, no me importaba el trabajo, el cansancio, no me importaba el regaño, la humillación, no me importaba mas que el saber que pude ayudar a alguien, tal vez no lo saque del paro, tal vez no sabía hacer nada, no sabía todas las respuestas.. pero a eso iba al internado, a eso voy cada vez que llego al hospital a aprender, a hacer, a estudiar, para que al final de todo ese esfuerzo, esa dedicación, esos desvelos, pueda si quiera con esa fracción, esa chispa, esa pequeña parte, intentar curar….
No se desesperen Medicasos, siempre hay alguien que agradecerá su labor, siempre hay alguien que ve el esfuerzo, siempre hay alguien que les dirá.. Gracias!!

